Estrés · 4 min de lectura ·
Esa banda que te aprieta la cabeza al final del día suele nacer en los músculos. Qué hacer en el momento, sin fármacos, y qué cambiar en la semana.
Si tienes 30 segundos
- 1La cefalea tensional aprieta como un aro: busca el origen en el cuello y la mandíbula.
- 2En el momento: dos minutos de pie, cuello estirado de 30 a 60 segundos, mandíbula suelta.
- 3En la semana: comidas a su hora, tres cafés, cuatro como mucho, pantalla a la altura de los ojos.
El dolor de cabeza por estrés, que los médicos llaman cefalea tensional, es una presión sorda alrededor de la cabeza, como un aro que aprieta. Los remedios que más ayudan empiezan en los músculos: levantarte, estirar el cuello, soltar la mandíbula, comer a tu hora y no tomar otro café.
Siete y media: cierras la quinta videollamada y notas cómo sube desde la nuca. El dolor de cabeza es el más frecuente de todos, por delante del de espalda. Lo veo a menudo en los directivos que acompaño, cuando se saltan la comida y aprietan los dientes.
Dolor de cabeza por estrés: ¿dónde duele y cómo se reconoce?
Suele apretar toda la cabeza y subir del cuello hacia la frente, según avanza el día.
- Un aro que aprieta. Frente, sienes y nuca, todo a la vez.
- El cuello ya está cargado. Hombros arriba y nuca rígida.
- Va con los días a tope. Horas de pantalla, comida a deshoras.
¿Por qué el estrés da dolor de cabeza?
Porque bajo presión los músculos de cuello, hombros y mandíbula tienden a quedarse contraídos, y esa tensión puede subir a la cabeza.
La cabeza se va hacia delante. Ante la pantalla adelantas la barbilla y los pequeños músculos bajo la nuca pasan horas acortados. Esa postura favorece el dolor de cabeza que nace en el cuello. La línea buena: oreja sobre el hombro.
Aprietas los dientes. En la mandíbula se acumula mucho estrés: los músculos de la masticación pueden trabajar incluso mientras escuchas en silencio. El chicle los carga más.
Te has saltado la comida. Con estrés y el estómago vacío, el azúcar en sangre puede bajar. Las señales: dolor de cabeza, ganas de dulce y cansancio.
Un café pide otro. Cuanto más tomas para aguantar, más necesitas, y por la noche duermes peor. Es el dolor de cabeza de quien se pasa.
Si la cabeza aprieta, mira primero el cuello y luego la última comida.
Remedios: qué hacer en el momento y en la semana
En el momento: cinco minutos y una puerta cerrada. Si algo duele, para.
Levántate y estira el cuello. Dos minutos de pie; luego, oreja hacia el hombro y barbilla hacia el pecho. Aguanta de treinta a sesenta segundos donde tire y deja caer los hombros al soltar el aire.
Suelta la mandíbula: prueba así. Aprieta los dientes: delante de la oreja se hincha un músculo. Apoya ahí los pulgares y presiona hasta el punto que duele. Luego abre y cierra la boca veinte veces, despacio, y recorre el músculo con los pulgares.
Baja revoluciones. Dos inspiraciones por la nariz y una espiración larga por la boca, de una a tres veces. Si te has saltado la comida, come algo con proteína.
En la semana, tres reglas fijas. Comidas a su hora, también los días a tope. Tres cafés al día, cuatro como mucho, el último justo después de comer. Borde superior de la pantalla a la altura de los ojos, y dos minutos de pie cada hora.
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Ponte a prueba
Son las seis, la cabeza te aprieta y aún te queda una reunión. ¿Qué haces?
El dolor de cabeza por estrés suele avisar antes: el cuello se carga, los dientes se aprietan. Actúa en cuanto notes tus señales. Y protege tus siete u ocho horas de sueño: una noche corta puede desencadenarlo.


