Alimentación · 4 min de lectura ·
El ardor que sube después de una cena de trabajo. Qué lo provoca, qué comer y cómo llegar a la cama con el estómago ya vacío.
Si tienes 30 segundos
- 1Cuánto comes, a qué hora y qué haces después pesan más que cualquier alimento.
- 2Una comida copiosa se queda horas en el estómago: a la cama, con la digestión hecha.
- 3Caminar después de comer ayuda; entrenar fuerte con el estómago lleno, no.
Cena de trabajo: jamón, croquetas, arroz, carne, dos copas, postre y café. A la una, en la cama, te sube por detrás del esternón el ardor de siempre, y a oscuras buscas en el móvil «reflujo gástrico remedios».
Lo veo a menudo en las personas que acompaño: buscan el alimento culpable y quitan el tomate. Y siguen la cena enorme, la hora y el gimnasio nada más comer.
Cómo lo reconoces
- El ardor sube. Hacia el pecho, después de comer, y a menudo peor al tumbarte.
- El estómago sigue lleno. Pesadez, eructos, la cena todavía ahí.
- Suele llegar con ciertos hábitos. Café en ayunas, correr después de comer, el sofá nada más comer.
- Duermes a ratos. Das vueltas y te despiertas, sobre todo si cenas tarde.
Por qué sube el ácido
El ácido te hace falta. Digiere las proteínas y frena a las bacterias. El estómago se protege con una capa de moco y renueva sus células deprisa. El esófago, el tubo por el que baja la comida, no tiene esa protección: el ardor aparece cuando el ácido llega ahí.
Una comida copiosa dura. Las grasas y la proteína animal pueden tener el estómago ocupado hasta seis horas; una ligera, cerca de una. Con una cena así a las diez, a la una el estómago sigue trabajando, y tú te tumbas.
Moverte fuerte con el estómago lleno. La sangre va a la digestión o a los músculos. Correr o entrenar justo después de comer puede provocar reflujo, y casi nadie lo piensa.
Café y tensión. La cafeína aumenta los jugos gástricos, y el ardor es uno de sus efectos típicos. El estrés también altera la digestión: comer contestando correos junta las dos.
El estómago trabaja bien cuando le das tiempo para terminar.
Reflujo gástrico: ¿qué comer y qué evitar?
Platos pequeños y sencillos, comidos sin prisa, cuentan más que cualquier lista. Por la noche, evita sobre todo lo graso; después, lo que a ti te da ardor.
Por la noche, plato ligero. Pescado o carne blanca, verdura cocinada y un chorrito de aceite. Fritos, embutido y guisos, a mediodía y poco. Si cenas tarde, mejor quedarte corto que llenarte antes de dormir.
Los sospechosos, de uno en uno. Tomate, cítricos, ajo, cebolla, menta, el vino: a muchos les provocan ardor, a otros no. Quitarlos todos a la vez no te dice nada. Quita uno unos días y observa qué cambia.
Veinte minutos en la mesa. Suelta el tenedor entre bocados y aparta el móvil. Masticas más y te sacias antes de llenarte demasiado.
El café, después de comer algo. Por la mañana, primero el desayuno; el último, justo después de comer. Si aun así te arde, tómate menos.
Después de comer, a caminar. Diez o quince minutos a paso tranquilo, y el sofá, que espere. El entrenamiento, con la digestión hecha. Entre cena y cama, tres horas, como cuento en el artículo sobre cenar tarde.
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Ponte a prueba
Comida de trabajo a las dos y gimnasio reservado a las tres. ¿Qué haces?
Empieza esta noche, por la cena: plato más pequeño, más calma y un paseo después. Y apúntalo todo una semana: así ves qué te provoca el ardor.


