Estrés · 4 min de lectura ·
Ese corazón que arranca a las once de la noche suele tener un detonante. Reconocerlo, y saber cuándo el pulso lo mira el médico.
Si tienes 30 segundos
- 1El corazón se acelera cuando el cuerpo está en alerta: los primeros detonantes son cafeína, alcohol, poco sueño y cenas copiosas de noche.
- 2En el momento: siéntate, dos inspiraciones y una espiración larga, de una a tres veces.
- 3En la semana: tres cafés al día, cuatro como mucho, cena ligera, siete u ocho horas de sueño.
Las palpitaciones por estrés son ese latido que notas fuerte, rápido o a saltos cuando el cuerpo está en alerta. Detrás suele haber un detonante: cafeína, alcohol, una noche corta, una cena copiosa y tardía. El pulso que dura, o que trae otros síntomas, lo mira el médico.
Un día de decisiones y tres cafés, te tumbas a las once, y el corazón arranca. Lo escucho a menudo de los empresarios que acompaño: llega cuando paras.
Palpitaciones por estrés: ¿cuáles son las causas?
Bajo presión el cuerpo libera cortisol, adrenalina y noradrenalina, que aceleran el corazón. Luego están los detonantes de cada día, que de noche llegan juntos.
- El pulso acelerado en reposo. En el sofá, sin moverte, y lo notas correr.
- El latido de más. La extrasístole: un vuelco, y el ritmo sigue.
- Llega cuando baja el ruido. Después de cenar, cuando el día se apaga.
¿Por qué el corazón arranca de noche, cuando por fin paras?
Porque la alerta se enciende rápido y se apaga despacio. En plena jornada no la notas; la sientes cuando el ruido baja.
El café actúa sobre un freno del corazón. En el cuerpo circula la adenosina, que frena la conducción del latido y baja frecuencia y fuerza. La cafeína le ocupa el sitio sin eliminarla, y el freno se suelta. También la hay en el té, el chocolate, el cacao y las bebidas energéticas. Quien la tolera poco lo nota enseguida.
Con una noche corta el café pesa más. Cuando el sueño falta de verdad, el riesgo cardiovascular de los estimulantes sube. Es la rueda que conoces: duermes mal, tomas más, duermes peor.
Cena copiosa más movimiento: doble trabajo. La digestión ya ocupa al cuerpo, y sumarle actividad, aunque sea suave, lo pone bajo doble carga. Espera un par de horas. El alcohol en la mesa también cuenta, y de eso escribí aparte.
El latido de la noche lo preparas durante el día.
Qué hacer en el momento y en la semana
Hay que bajar revoluciones. Nada de maniobras en el cuello ni presión en los ojos: eso no se hace por tu cuenta.
Siéntate y alarga la espiración. Al soltar el aire el latido se frena solo: el cuerpo lo hace de serie. Dos inspiraciones por la nariz y una espiración larga por la boca, de una a tres veces.
Deja la taza y coge agua. Nada de cafeína por hoy, chocolate incluido. Un vaso, bebido despacio.
En la semana, cuatro reglas fijas. Tres cafés al día, cuatro como mucho, el último justo después de comer. Cena más ligera, tres horas antes de la cama. Siete u ocho horas de sueño, protegidas como una reunión. Y mídete el pulso al despertar, antes de levantarte: sabrás cuál es tu normal.
Manos a la obra
0 de 5 hechas
Lo que marques se queda guardado en este dispositivo.
Ponte a prueba
Son las once, estás en la cama y el corazón corre. ¿Qué haces?
Ese pulso de la noche suele decir que el día ha pedido más de lo que has recuperado. Quita un detonante cada vez y mira qué cambia. Si insiste, llévalo al médico con tu diario.


