Sueño · 4 min de lectura ·
Cenas a las once porque antes no llegas. Qué poner en el plato y cuánto esperar antes de irte a dormir.
Si tienes 30 segundos
- 1Más que la hora del reloj, cuenta el tiempo entre el último bocado y la cama.
- 2Lo ideal son tres horas. Si no las tienes, aligera el plato.
- 3Llegas a las once con menos hambre si has comido de verdad y merendado.
Sales de la oficina a las nueve y cenas a las once. Llevas años oyendo que cenar tarde es malo, pero el horario no lo pones tú. Traes hambre desde las dos: pasta, embutido, queso y una copa.
A las doce y media estás en la cama con el estómago lleno. Me lo cuentan a menudo las personas que acompaño: cenaban tarde y les costaba dormirse. Saltarse la cena suele durar poco, y rara vez lo arregla.
Señales de que la cena te quita el sueño
- Tienes sueño y no te duermes. El estómago sigue trabajando.
- Notas el pulso. A oscuras, el corazón va más deprisa de lo normal.
- Duermes ligero. A ratos, sin un motivo claro.
- Te levantas con pesadez. A menudo sin hambre al desayunar.
¿Cenar tarde es malo?
Por sí solo, no. Acostarte en plena digestión sí puede quitarte sueño, y eso depende del tiempo que dejes pasar y de lo que hayas cenado.
De noche se digiere más despacio. Al caer la tarde, hígado e intestino llevan peor grasas y azúcares, y cuanto más avanza la noche, más lenta tiende a ir la digestión.
El plato decide cuánto dura. Una comida grasa puede seguir en el estómago hasta seis horas; una ligera, alrededor de una. Tras una tabla de ibéricos a las once, es fácil que a las doce y media siga lleno.
Digerir mantiene el motor encendido. Para dormirte, el cuerpo tiene que bajar revoluciones. Una cena pesada puede mantener el pulso alto justo entonces, y es fácil que el sueño tarde y sea ligero.
¿Y cenar tarde engorda? Al comparar personas a dieta, la hora de la cena no cambiaba el resultado; la de la comida, sí. Es más fácil engordar cuando la cena es además la primera comida de verdad del día: llegas con hambre y te cuesta parar.
La cena de las once se decide a las siete.
Qué cenar si llegas tarde, y cuánto esperar
Tres horas entre la cena y la cama. El último bocado, al menos tres horas antes de dormir. Si cenas a las once y te acuestas a las doce y media no llegas, y trasnochar para esperar te roba sueño. Entonces, ajusta el plato.
Comida de verdad, y merienda a las siete. A mediodía, verdura, proteína e hidratos. Hacia las siete, algo que sacie: un yogur natural, o fruta con unas almendras. La hormona del hambre sube mientras el estómago sigue vacío. Así llegas a las once con un hambre normal, y te vale un plato pequeño.
A las once, plato pequeño y ligero. Pescado o pollo a la plancha, verdura y un chorrito de aceite: salen del estómago mucho antes que un chuletón. Fritos y embutido, otro día. De los hidratos hablo en otro artículo.
Come despacio y luego anda. La saciedad tarda unos veinte minutos desde el primer bocado, y con prisa te pasas. Después, diez o quince minutos a paso tranquilo: los músculos en marcha tiran del azúcar recién llegado. Lo demás, como en el artículo sobre despertarse a las tres: una copa como mucho, dormitorio entre 18 y 20 grados.
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Son las once, acabas de llegar y no comes desde las dos. ¿Qué haces?
La hora de salir de la oficina casi nunca la eliges. La comida y el tamaño del plato, sí. Empieza por lo que menos te cueste.


