Energía · 4 min de lectura ·
Les pasa a ellos y a ellas. Además de la edad cuenta cómo duermes, comes y entrenas, y ahí puedes hacer mucho.
Si tienes 30 segundos
- 1El deseo vive de las reservas del cuerpo: sueño, energía y calma lo sostienen.
- 2Lo protegen noches completas, comer bien, fuerza, poco alcohol y ratos de calma.
- 3Empieza por el sueño y la fuerza. Si la bajada es brusca o dura meses, consulta al médico.
Desde hace meses llegas a la cama y solo quieres dormir. La falta de deseo sexual ha llegado así, poco a poco, sin broncas. Y te preguntas si será la edad o la pareja.
Me lo cuentan hombres y mujeres a los que acompaño, casi siempre hablando del cansancio, la barriga o el sueño. A menudo la respuesta está ahí. Cuando el cuerpo va en reserva, el deseo es de lo primero que recorta.
Cómo se reconoce, en él y en ella
- Las ganas no arrancan. Y casi no lo echas de menos.
- La energía ha bajado en todo. También para entrenar o salir.
- Duermes poco o mal. Te levantas con sueño atrasado.
- El cuerpo ha cambiado. Más cintura, o kilos perdidos deprisa con dieta estricta.
¿Por qué baja el deseo sexual?
Muchas veces porque el cuerpo, falto de sueño, bajo presión o mal alimentado, gasta la energía en otra cosa. Las hormonas del deseo notan cómo vives.
El estrés pisa el freno. Cuando la tensión es fuerte y se alarga, el cerebro puede bajar la señal que pide a testículos y ovarios que fabriquen sus hormonas. En una emergencia, la reproducción espera.
Las noches cortas. La falta de deseo en el hombre puede empezar aquí: buena parte de su testosterona se libera de noche. Ella también la necesita: una mujer tiene unas veinte veces menos, pero cuenta para la energía y el deseo.
La barriga, el alcohol, los dulces. En la grasa trabaja una enzima que convierte la testosterona en estrógenos, y el alcohol la activa, en hombres y mujeres. El exceso de dulces también tiende a bajar las hormonas del deseo.
La edad, de forma distinta. La falta de deseo en la mujer suele notarse en los años previos a la menopausia. En él suele ir más despacio y no afecta a todos. La pérdida de libido a partir de los 50 depende solo en parte de la edad: el estilo de vida pesa mucho.
Un cuerpo descansado y bien alimentado deja más sitio al deseo.
Por dónde empezar
Duerme tus horas. Siete u ocho, y el despertador a la misma hora toda la semana. Por la mañana, diez minutos de luz natural en la primera hora del día: por la noche el sueño suele llegar antes.
Entrena fuerza, sin pasarte. Dos sesiones a la semana, con descanso entre ambas. En la menopausia es el entrenamiento con más respaldo. Muchas horas corriendo o en bici y las sesiones agotadoras tienden a gastar esas mismas hormonas.
Come lo suficiente. El error que más veo es el contrario: se recorta el plato y se corre más, y el cuerpo entiende que hay escasez. Hacen falta proteínas en cada comida y grasas buenas, porque las hormonas sexuales se fabrican con colesterol: huevos, pescado, aceite de oliva. El alcohol, para las ocasiones.
Vuelve al contacto. Al llegar a casa, unos minutos cerca de quien quieres, sin más: un abrazo largo, una mano en la espalda. El contacto cariñoso puede subir la oxitocina, la hormona del vínculo, que ayuda a bajar el cortisol y sostiene el deseo.
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Ponte a prueba
Llevas meses con menos deseo y en baja forma. ¿Por dónde empiezas?
El deseo suele contar cómo está tu cuerpo. Si tienes pareja, háblalo también con ella.


