Entrenamiento · 4 min de lectura ·
La fuerza suele rendir más a media tarde. Los resultados llegan con el horario que repites cada semana.
Si tienes 30 segundos
- 1Elige la hora que puedas repetir cada semana: mañana y tarde valen las dos.
- 2Si puedes, a media tarde: entre las cinco y las seis la fuerza suele rendir más.
- 3Por la mañana, calienta más; de noche, termina al menos tres horas antes de acostarte.
¿Es mejor entrenar por la mañana o por la tarde? Suena el despertador a las seis y cuarto, fuera es de noche, y lo dejas para la tarde. A las ocho sales del despacho sin fuerzas y el gimnasio se cae otra vez.
Me lo preguntan mucho. La respuesta corta: la hora que consigas mantener cada semana. Luego adaptas la sesión.
¿Es mejor entrenar por la mañana o por la tarde?
Si puedes elegir, a media tarde: para la fuerza es cuando el cuerpo suele rendir más. Si manda la agenda, las dos funcionan.
- Empieza por el último mes. La hora de las sesiones que sí hiciste es la primera candidata.
- El despertar. Si no arrancas hasta media mañana, sueles rendir mejor por la tarde.
- El sueño. Si entrenas de noche y tardas en dormirte, tu hora es más temprano.
- El estrés. En las semanas tensas, las sesiones duras van mejor de día.
Qué cambia en el cuerpo de la mañana a la noche
A media tarde el motor está caliente. La temperatura corporal sube durante el día y toca techo hacia las cinco. El cortisol, la hormona del estrés, ya ha bajado y en los hombres la testosterona repunta un poco: parece el mejor momento para las cargas pesadas.
Por la mañana arrancas en frío. La temperatura toca fondo entre las tres y las cinco de la madrugada, y a las siete sigue baja. A cambio, el cortisol te da el empujón, y después de entrenar la atención sigue más despierta al menos dos horas.
De noche el cuerpo aterriza. Desde las nueve la temperatura baja, y esa bajada ayuda a dormir. Una sesión intensa sube adrenalina y temperatura, y puedes tardar más en dormirte. Con los años el cortisol nocturno tiende a quedarse más alto, y el margen se estrecha.
Elige una hora y ponla en la agenda: al cuerpo le gusta la repetición.
Cómo adaptar la sesión a tu hora
Por la mañana, calienta más. Camina rápido o pedalea hasta entrar en calor y sube poco a poco en las primeras series. Salir a tope es como poner a tres mil vueltas un motor frío.
¿Entrenar en ayunas? Solo lo suave. Al levantarte, glucosa e insulina están bajas y durante el esfuerzo usas más grasa. Después, eso sí, el cuerpo tiende a usar menos. Un paseo va bien. Antes de las pesas toma algo, como un yogur griego y una fruta: en ayunas y con el cortisol alto, el cuerpo puede tirar del músculo.
Entrenar de noche: tres horas de margen. Deja al menos tres horas entre la sesión intensa y la cama, cuatro si te cuesta bajar revoluciones. Si te acuestas a las doce y media, termina antes de las nueve: así la cena, ligera, queda a tres horas de la cama. Acaba caminando despacio unos minutos, hasta que baje el pulso: si no, llegas a casa con el corazón a mil y te puede costar dormirte.
Luego protege la hora. Mismos días, misma hora: la costumbre suele acortar la diferencia entre mañana y tarde. ¿Entrenar por la mañana o por la noche para adelgazar? Suele contar más cuántas sesiones haces al mes.
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Sales a las ocho y media, te acuestas a las doce y hoy tocaba fuerza. ¿Qué haces?
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