Alimentación · 4 min de lectura ·
Sales de viaje y el intestino se para. Por qué pasa y cómo ponerlo en marcha con desayuno, agua, movimiento y horarios.
Si tienes 30 segundos
- 1El intestino va con horario y sigue las comidas: de viaje fallan los dos.
- 2Más fibra sin más agua puede estreñirte más.
- 3Se empieza por el desayuno del día de salida.
Aterrizaste el lunes, hoy es miércoles y sigues sin ir al baño. Así empieza el estreñimiento del viajero, y los remedios que se te ocurren pasan todos por la farmacia.
Mientras, notas la tripa dura y en la reunión no piensas en otra cosa. Me lo escriben a menudo las personas que acompaño, normalmente al tercer día: «desde que llegué tengo el intestino parado, ¿hay algo natural?». Casi siempre se empieza por cuatro cosas que el viaje ha cambiado.
Cómo reconocer el estreñimiento del viajero
Cada cual tiene su ritmo. Cuenta cuánto te alejas del tuyo.
- No te entran ganas. En casa llegaban tras desayunar, puntuales. Aquí no.
- Llegan a destiempo. En el taxi o en plena reunión. Las aplazas y se van.
- Vas, pero cuesta. Y te parece que no has terminado.
- Tripa tensa. Por la noche te aflojas el cinturón un agujero.
¿Por qué me estriño cuando viajo?
Suele ser porque el intestino funciona con horario, y el viaje se lo cambia de golpe. Comes a otras horas, bebes menos, pasas el día en una silla y te falta un rato tranquilo.
Los horarios. Las ganas siguen a las comidas. Suelen llegar tras el desayuno, y es la cena de la víspera, que avisa con retraso. Despertador a las cinco, sin desayunar, cena a las once: esa señal puede perderse. Con el jet lag, la tripa puede seguir unos días con la hora de casa.
El agua. El avión deshidrata, y de viaje bebes poco para no buscar un baño. En su último tramo el intestino reabsorbe agua de lo que lleva dentro: si te falta, tiende a compactarlo más.
La silla. Vuelo, AVE, reunión, cena: el día entero sin levantarte. El movimiento es uno de los motores del intestino, y cuando te paras, tiende a pararse contigo.
Un baño que no es el tuyo. El cuerpo digiere cuando está tranquilo, y fuera de casa estás en alerta. En el hotel o en la oficina del cliente lo dejas para luego, y las ganas suelen volver al día siguiente.
Antes de buscar un producto, mira cuánto has bebido y cuánto has caminado.
Cómo evitar el estreñimiento cuando viajas
Desde la mañana de la salida, sin comprar nada.
Desayuno de verdad, siempre. Es la comida que suele despertar las ganas. Aunque sean las cinco: huevos, yogur griego, frutos secos. Nada más levantarte, un vaso grande de agua, que a veces basta. El café de después a muchos les da un empujón. Guárdate un rato antes del taxi, sin móvil.
Agua desde la mañana. La cuenta son 30 mililitros por kilo de peso, nunca menos de litro y medio, hasta 50 con calor y sudor. La mayor parte, antes de media tarde.
Fibra en cada comida. Retiene agua y da volumen, y el volumen ayuda a mover el intestino. La referencia son 20-30 gramos al día, poco a poco. Fuera de casa: verdura en comida y cena, una fruta con piel. El pan, integral o de centeno, y al final.
A andar después de comer. Diez o quince minutos a paso tranquilo. En el hotel, por la escalera. Si la cena la decides tú, pronto y ligera: de noche, hígado e intestino van más justos.
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Tercer día de viaje, sin ir al baño y con la tripa tensa. ¿Qué haces?
Ese «algo natural» ya lo tienes en tu día: qué comes, cuánto bebes, cuánto te mueves y a qué hora. En el próximo viaje, empieza por ahí.


